Los aborígenes de Australia lo nombran de forma diversa según la tribu o su ubicación geográfica, pero al parecer entre ellos es más conocido como yidaki, que significa "el cuello del emu", (especie parecida al avestruz que habita en tierras australianas). También puede llamarse aritjuda, mago, yiraka, yigi, emu, ebora, gurrmurr, djlupu, o infinidad de nombres más. Didgeridoo es el término que asignaron al instrumento los primeros colonos ingleses, ya que su sonido parecía emitir esa palabra al ser interpretado por los aborígenes.
El yidaki es un instrumento chamánico utilizado tradicionalmente por hombres en rituales y fiestas, o también como simple juego, pudiendo en este último caso, ser usado por mujeres de la comunidad. En las manikay, que son la forma musical más típica en Arnhem Land, el didge acompaña la voz y los clapsticks. En algunas tribus los clapsticks son sustituidos por boomerangs que se usan como instrumentos de percusión.
Los aborígenes han sido capaces de "mapear" su territorio gracias a canciones que transmiten de generación en generación y que acompañan del didgeridoo.
Originalmente es un tronco o una rama de eucalipto vaciada longitudinalmente y de forma natural por las termitas [¿sabías que hay tantas termitas en el planeta que, a pesar de su diminuto tamaño, el peso de todas ellas duplica al peso de toda la especie humana?]. Éstas devoran la parte interior del tronco, convirtiéndolo en un potente amplificador de sonido.
El didgeridoo produce un tono fundamental bajo y una gran variedad de armónicos, en un sonido a menudo muy similar al acorde de voz de los monjes tibetanos. Es fácil de tocar, no requiere experiencia musical y tampoco es necesario saber solfeo. La respiración circular permite mantener el sonido ininterrumpidamente y además aporta notables beneficios. Según un reciente estudio científico, se sabe que tocar regularmente el didgeridoo mejora el sueño, reduce los ronquidos y disminuye la somnolencia diurna. Todo esto sin olvidar los beneficios que aporta tomar conciencia de nuestra propia respiración. Su práctica oxigena y se convierte en un momento meditativo que serena y despeja la mente.
Su sonido es hipnótico y puede ser muy relajante o muy rítmico. Su vibración transmite la energía de la Tierra y la conexión con la Naturaleza. Actualmente, en nuestra sociedad, además de utilizarse como instrumento de música se usa para sanación por musicoterapeutas.
Al didgeridoo se le conoce como la serpiente del arco iris; el puente entre la tierra y el cielo y por medio de su sonido se une la conciencia con las leyes invisibles y la energía de la Naturaleza.